Una vez tras otra veo repeticiones de una misma situación; Tú, Yo y la imposibilidad de una simple pregunta, en busca de quizás, solo quizás, una importante respuesta... Pero, importa? Se ve que no, una y otra vez se demuestra que no... Acariciando el límite de mi soledad.
Por eso, la tímida llamada cada vez es más fuerte, más clara, más intensa, pero no deja de ser solo eso, una dulce, tímida y encantadora llamada que en el fondo sé que no podrá calmar mi ira ni mis ganas... Por eso, levanto un muro que pronto sellará la razón de mis sentimientos...




